Experiencias del 6° Congreso Nacional ciclista en Morelia

Originalmente publicado en el suplemento /Autonomía de La Jornada Aguascalientes

Por Don Bici

Viernes a las 5 de la mañana, el aire ya es frío estos días finales de octubre, pero la emoción del viaje a la ciudad de Morelia es más poderosa que las ganas de seguir en cama. Uno a uno van llegando quienes vamos a hacer el viaje. Diez bicicletas y diez personas. Armados para el 6º Congre­so Nacional de Ciclismo Urbano.

Cerca de 500 participantes representaron medio centenar de organizaciones. El pri­mer congreso en el DF nos lo perdimos, pero Guadalajara fue para muchas orga­nizaciones nuestra primera experiencia. Puebla, un año después, nos mostró que para transitar a nuestros sueños debía­mos pasar por el tedioso camino del cabil­deo: mostrar, convencer y empujar a las autoridades para invertir en proyectos a favor de la bicicleta. Monterrey en cam­bio nos mostró los avances de otras ciu­dades, Oaxaca, ciudad cálida, nos mostró la riqueza del movimiento ciclista, que no sólo ve por la bicicleta sino también por el peatón y por el transporte público ma­sivo.

Sin embargo, Morelia, a pesar de la expec­tativa creada, pareció haber perdido el ángel. A pesar de que no pudimos llegar a la ponencia magistral del ex alcalde de Bogotá, Antanas Mokus, voces expertas de ciclistas con muchos años y varios congre­sos, comentaron que el conferencista ma­gistral no fue lo suficientemente contun­dente como se esperaba. Las expectativas eran altas pues fue electo alcalde dos veces por su éxito apoyando la bicicleta, creando infraestructura y mejores condi­ciones para los peatones y el transporte público. Mucho se menciona que con todo ello logró reducir en 40% la muerte pro­piciada o donde estaban involucrados los vehículos automotores.

El resto de las charlas se dividió entre exposiciones de las organizaciones, ex­periencias organizativas, ejemplos de demandas y las respuestas comunes de autoridades gubernamentales a esas de­mandas. Una de las pocas conferencias alentadoras e innovadoras sobre aspectos o proyectos que van más allá de la mera movilidad, sustentable inclusive, fue el caso de la organización estadouniden­se Cycles for Change. Su activismo está relacionado con la equidad de género, pues concentran sus esfuerzos en aque­llas mujeres que no tienen recursos para comprar una bici o para el autobús, pres­tándoles una bicicleta y enseñándolas a andar en ella, lo que ha devenido en ma­yor independencia en la movilidad y en la autoestima.

Una de las reflexiones más agudas que percibimos es la interrogante sobre el pa­pel que tiene la sociedad civil organizada. Concordamos en que no es nuestro papel hacer el trabajo de los gobiernos, sino exi­gir que cumplan con lo que prometen y con aquello a lo que están obligados. La falta de capacidad de las autoridades para resolver los problemas de la sociedad las ha llevado a concebir a las organizaciones como consultorías especializadas que les puedan hacer su trabajo. Si bien, para co­nocer la raíz de los problemas sociales, las organizaciones civiles tienen que hacer investigación y desarrollar conocimiento técnico, esto no deja de ser una herra­mienta para poder exigir de manera más precisa y eficaz a las autoridades. Sin em­bargo, es innegable que grandes cambios sociales pueden derivar de una sana y respetuosa asociación y mutuo apoyo en­tre los gobiernos y la sociedad civil orga­nizada, así como con la iniciativa privada.

Además, coincidimos con la idea de que los funcionarios públicos no son entes abstractos que deban excusarse en un “no se pudo”, sino que son personas al servi­cio de la sociedad que deben ser evalua­das por sus acciones, capacidades, con­ducta y resultados. Por ello la esencia de la sociedad civil seguirá siendo la de una voz crítica para exigir el cumplimiento de la ley y lo socialmente justo.

Cabe mencionar que en el contexto del congreso, el ITDP, organismo internacio­nal dedicado al estudio de la movilidad sustentable, hizo una investigación sobre aquellas ciudades que ofrecen condicio­nes para que los ciclistas se puedan des­plazar en mejores condiciones, dicho de otra manera: ciudades bicicleteras. El es­tudio en cuestión, concluye que después del DF y León, Aguascalientes es quien se encuentra en tercera posición, cosa que nos alegra porque ofrece la posibilidad de trabajar y bregar por mejorar esa situa­ción que no es suficiente a nuestro juicio.

Por último, más allá del congreso, la or­ganización disfrutó el viaje y la ciudad de Morelia que no deja de maravillar por su arquitectura, comida y su gente. Pero sobre todo, permitió su fortalecimiento, toda vez que la convivencia, el compartir trabajos, experiencias, fiesta, carencias y discusiones, fortificaron nuestros lazos y el sentido de comunidad, para seguir tra­bajando por los ciclistas de Aguascalien­tes y su sociedad en general.

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2 respuestas a Experiencias del 6° Congreso Nacional ciclista en Morelia

  1. Hector Dockydoc dijo:

    Pues muchas felicidades staff y a seguir pedaleando!!!

  2. oscar aragón dijo:

    Felicidades como siempre mi Jorge.

    Oscar Aragón

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